Para mi con el tiempo todo se va languideciendo, todo se va enfriando e , inevitablemente, tiendo a romper con los hielos. No me gusta el frío pero tampoco el calor. No soporto tanta atención ni tanta indiferencia. Si todo pudiera, simplemente, templarse como las aguas del atlántico haciendo que uno se sienta en una especie de fotografía radiante.
Porque si bien la quietud es lo que me mata, una quietud templada no me asfixiaría y no me permitiría salir corriendo

1 comentarios:
Irreprochablemente Contradictorio "la insoportable levedad del ser" de milan kundera, Buen libro si no lo leiste deberias creo q te sienta bastante.
Un abrazo manito.
Publicar un comentario