
Es inevitable pensar, comparar, las fechas y no hacerse alguna teoría. Círculos dicen los más místicos. Espirales los místicos sofisticados. Pero lo cierto es la materia y no lo que la explica. Desde la metafísica más floreada hasta el materialismo más frío, lo único cierto son las olas arrastrando a los pueblos, y esto es quizás lo más verdadero, lo más social, lo más político, lo más artístico y trascendental que alguien puede decir. Para no perderse en la contemplación de la catástrofe lo mejor es agarrar la pala y ponerse las botas.
Es consuelo pobre fantasear sobre mitologías polvorientas y agradecer porque "a nosotros no nos toca", como si pudiéramos agradarle a algún espíritu. Pero las tragedias nunca son unilaterales. Solamente se ven los daños reales que causa el tsunami cuando se recogen las aguas... hasta ahora el corazón sigue inundado.

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