
Soledad ontológica de recuerdos que se trepan quebrando los cristales. La memoria es una sombra que camina agitando los candelabros: "ahí va, ahí viene" - gritan en los caminos - y como las aguas de Febrero arrasa hasta con los gatos del techo.No hay veleta ni rosa de los vientos que resista a los recuerdos, ni brújula que sobreponga su norte a la muerte. El recuerdo es sumergirse y ahogarse a cada instante, siempre.






