jueves, 29 de julio de 2010
viernes, 23 de julio de 2010
para vos

-Qu’est-ce que signifie « apprivoiser » ?
-Ça signifie « créer des liens... »
-Créer des liens ?
-Apprivoisé-moi - dit le renard
-Ensoleillée-moi - dit le digory
La volonté d'ingérence de Cristian Soto est intolérable! Si Glo préfere vivre dans le rêve, et rester une Jeune fillie introvertie, c'est sont droit car rater sa vie est un droit inaliénable!
domingo, 18 de julio de 2010

Hoy, que el frío nos muerde los contornos, la idea de un naturaleza terriblemente violenta no deja de acosarme. Me acuerdo de la cordillera y ese viento que azotaba el refugio en la cumbre. Si no es por el René y los demás chicos seguro que quedo ahí tirado. Pienso. Pienso harto.
Nos contaron tantas mentiras. Pienso en Jesucristo y en mi amigo el Señor Lewis, que nunca se atrevió a defender determinantemente el papel de la iglesia como institución dentro del cristianismo. Seguro que él sabía que esto no va para ninguna parte. Por eso siempre se quedó en el inmenso mundo de la conjetura. Por eso diseñó pinturas fantásticas, teatros majestuosos, donde toda la escena cósmica (construida a los pies de un Partenón florido) de Dios y sus colaboradores se mostraba tan bella y misteriosa, y a la vez tan alejada de la carne y de los huesos ( tal vez contraria a ellos), que no se podía más que contemplar con vergüenza y culpa.
Silencio eterno y celeste. Magnitudes inalcanzables para el pensamiento. Y en medio de ello, situado el individuo, observando sobre su pequeño lugar, como una cosa que apenas alcanza a ser cosa. El asombro mantiene el misterio y la admiración. Por eso el mito y la poesía. Por eso la épica. Por eso las grandes hazañas de los pequeños hombres. Por eso los lenguajes arcaicos y las tierras sagradas.
Nos contaron tantas mentiras. Nos dijeron que Dios quería vernos felices, prósperos. Porque felicidad es prosperidad, y prosperidad es tener mucha plata. Nos dijeron que Dios quería que tuviéramos mucha plata. Nos criaron como en una burbuja. Nos dijeron que allá estaba el mundo y que el diablo comía en la mesa de los impíos. Nos dijeron que debíamos casarnos entre nosotros, que el amor se vive en “el reino”. Nos llamaron Santos e Hijos de Dios. Nos hablaron de música y de libros ( nos enseñaron a distinguir entre tipos de música y tipos de libros ). Nos dijeron que debíamos estudiar en la universidad y tener una profesión para convencer a incrédulos más cultos. Nos enseñaron a argumentar y entregar razones a estos incrédulos más cultos. Nos enseñaron ejemplos ( el de la silla, el de los huevos) para hacer de la fe una cosa muy didáctica. Nos enseñaron a sentirnos bien con lo que hacíamos, que era muy importante entregar nuestra vida a la iglesia (que es el cuerpo de Cristo)... y ahí está el pobre Eduardo, pobre infeliz que se creyó el discurso exitista... pobre miserable enojado con quien-sabe-qué-cosa, esperando que del cielo caigan las riquezas de Salomón o de otro hermano un poco menos rico.
¿Cómo defenderías a la iglesia hoy, Jack? Antes no lo hiciste, no lo harías hoy. Perdón si te juzgo mal.
domingo, 11 de julio de 2010
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Este año he tenido tres sueños horribles. El primero fue un maremoto, el segundo un terremoto y el tercero la montaña. De todos desperté temblando, asustado. En todos yo era una cosa insignificante en medio de la naturaleza infinita y terriblemente violenta. El mar me intranquiliza. Y los movimientos de la tierra son como la carcajada de los dioses. ¿Porqué no nos aniquilan a todos de una sola vez? Es como si les entretuviera ir viéndonos desaparecer de a poco.
Se me agita algo dentro cuando pienso en los pescadores, a quienes el mar les quita la vida que les da. Recuerdo a Job, el gran desdichado del teatro cósmico de Jehová, y me pregunto si la apuesta realmente terminó. Quizás la presencia de Satanás ante su trono sea una cosa permanente.
Hoy el viento del desierto sigue sacudiendo los cuatro ángulos de nuestra casa y el fuego de Dios aún hace arder a nuestras ovejas. Desnudos salimos del vientre de nuestra madre, y desnudos volveremos allí. El señor dio y el señor quitó. Rasga tus vestiduras. Rapa tu cabeza. Pon tu rostro en tierra. Para eso existe la montaña: para enseñarnos a mirar desde abajo.
Me consuela pensar que Kai Kai despertará cuando el mar ataque de nuevo. Pero al parecer Jah le ha sujetado con una cadena más fuerte. Después de todo Kai Kai es una serpiente.
Thoreau escribió que la misma tierra es buena para árboles y para hombres, pero seguramente puede ser igual de mala. Y, aún así, no me parece contradictorio o injusto. Me hace tanto sentido temblar ante lo absoluto. Es como si fuera necesario. No son malvados, son sólo … dioses. Tan bello y terrible es su destino, tan admirables son y tanto sufrimiento nos causan son sus juegos, casi ingenuos. Hasta que no tengamos rostro no seremos dignos de resistirlos ( oh, Orual tanto demoraste en aprenderlo). Hoy nuestro cuerpo no aguanta. Hoy los sacerdotes mueren al girar en torno al Arca. Todavía somos materia deleznable.
sábado, 10 de julio de 2010
domingo, 4 de julio de 2010
Buenos Aires, Hoy

Qué linda se torna a ratos la vida con este montón de gente que se antoja mi familia. La palmadita en la espalda, el mate. Los partidos. La cena compartida. Cómo te fue en el parcial y mañana viajo a Ushuaia. Dale te ayudo con la maleta. Uno crece sin darse cuenta. Sin quererlo te llenas de humanidad. Y esa chica que se desvive por mí ( ¿qué hacés Cris?¿vamos a andar en bici a los bosques?) y que me enseña a estar siempre alegre. La música y, en las madrugadas, la literatura.
De repente algún borracho que sube las escaleras muerto de la risa, y otro que aparece medio en la luna, hablándote de Fito Paez.
Dios mío el tiempo pasa volando... Dios mío, hace tanto que no hablo contigo. Es que me entregas tanto... me entregaste estar sólo. Hace ya más de un año que estoy en Buenos Aires.
Le agarré cariño a la luz tenue del cuarto, y al escritorio siempre muy desordenado. A las canciones de Radiohead en el autobus, al horno y las milanesas en la tarde. A las historias del Perú viejo en la cocina, o caminando por Corrientes, luego de ver algún conjunto en el teatro San Martín.
Nestor Marconni, el Uruguay, el Equipaje de Juan Quintero, las dudas y reflexiones, Henry Thoreau, el viento que te hiela hasta el alma, las comunidades en sociología, el hambre, Marx, San telmo, el café de Congreso, Glew con su calor familiar, las clases de francés, las rondas solidarias los miércoles en la noche.
Todos los días me construyo, y todos los días soy más grande porque cada vez tengo más materiales... Más ladrillos, más cal y más piedras... llevo el cariño por todos lados.
