jueves, 28 de octubre de 2010



A PIQUE
Letra y música: Juan Quintero. Del disco "El matecito de las Siete"

Que cosa que de repente se me ha
ido el suelo y está el vacío esperándome
nada me puede atajar nada firme
adelante mío no es que me caiga
se me ha ido el suelo y lo voy a seguir.

No te asustes, no, no te asustes
si ves que como respaldo lo tengo al viento
y no queda nada bajo mis pies
me voy a pique nomás
y aunque rompa el aire de un tajo,
no es que me caiga, es que voy pa' abajo
a tocar el fondo de lo que
soy de una buena vez.

No me llores, no, ya he de venir
voy a encontrarme con mi suerte
buscando lejos de todo lugar
hasta lejos de mí.
De lo más hondo te quiero pedir.

A gatas abro los ojos de tanto miedo
no hay asidero que pueda ver
bajo zumbando nomás
no hay abrazo ni soledad donde me he metido
nada se ve, y hay que seguir.

No te asustes, no, no te asustes
si ves que no quedan voces al lado mío
que me hagan bulla y me hagan reír
nadie se puede acercar
pero, hermano, no hay soledad
donde me he metido
me arenga el aire con su silbido
y me da su mano para seguir.

sábado, 23 de octubre de 2010

Roland Barthes


Estar con quien se ama y pensar en otra cosa: es de esta manera que tengo los mejores pensamientos, que invento lo mejor y más adecuado para mi trabajo. Ocurre lo mismo con el texto: produce em mí el mejor placer si llega a hacerse escuchar indirectamente, si leyéndolo me siento llevado a levantar la cabeza a menudo, a escuchar otra cosa. No estoy necesariamente cutivado por el texto de placer; puede ser un acto sutil, complejo, sostenido, casi imprevisto: movimiento brusco de la cabeza como el de un pájaro que no oye nada de lo que escuchamos, que escucha lo que nosotros no oímos.

Roland Barthes, El placer del Texto.

viernes, 22 de octubre de 2010


Veo el rostro de alguien que no recuerdo. Una expresión, más bien. La actitud de mi madre en la forma en que la chica de biblioteca deja caer los hombros al sentarse. Las cadencias de una voz dulce que me trae a la memoria un mundo que extraño. Se me pierde. La busco desesperado, pero no la encuentro

sábado, 16 de octubre de 2010

Hoy extraño algunas palabras. Esencia por ejemplo. Antes era tan mía esa palabra, tan constitutiva. No sé que habrá ahora en el espacio de esencia. Tal vez un hueco. O un rostro a medio dibujar. Un boceto. Un ensayo de sonrisa. Algo que se reescribe todo el tiempo, ante cada situación. Cada vez con nuevos colores y nuevas texturas. Con nuevas voces. Un torbellino de caras que se superponen.
Te extraño, digory.

lunes, 11 de octubre de 2010

Qué cosa rara eso de los trabajos. Eso de la dignidad, de lo que es bueno y enorgullece. Qué cosa rara que uno deba gastarse tanto en sobrevivir, cuando la Tierra es tan dadivosa. Gracias a Dios tengo el violín, y tengo la cabeza y las manos inquietas como pajaros. Ahora puedo elegir, y elijo vivir con honestidad, y con amor. No sé si son más los pesos que las sonrisas lo que me llevo luego de cada jornada, de cada canción.Y está bien eso: al prójimo le gusta, por más que no entienden lo que tocás, que mejor tocate una milonga, un tanguito. Que seguí pibe, y muchas gracias. Y yo me siento en el piso, mientras guardo el violín, y pienso que esto tiene mucho sentido, y me sonrío.
Está, también el mundo mismo, que es una cosa tan vasta. Y las historias que me vienen con el viento y los caminos. Está el Monito en Cuba, está Nadine en Santiago. Está Ivy en Uruguay. Valentina en Israel, Alexis en Rusia, Leo en Perú. Jorge en el séptimo, tocando jazz (se puede escuchar desde el pasillo). Agustina, en un mar de plata, riéndose en la ducha porque se metió con ropa... cada uno con su música y su verdad, con sus pasos sicopados y sus sonrisas fraternas. Hay miles de dioses caminando con las miles de personas, por el vasto mundo. No me hablen de unidireccionalidad, no cuando existen tantas lenguas. No hoy, que le creo a la noche, a las Letras y al cielo que - es sorprendente - tiene tantas estrellas.

martes, 5 de octubre de 2010

¿Alguien tiene un bebé y quiere hacer un experimento con él? Ponelo frente a un programa de la tele donde todo el día se hable en coreano y vas a ver que después de tres años no habla coreano. En cambio, aunque vos le hables poquito, después de tres años va a hablar tu lengua. Importa la calidad del estímulo: importa que el chico pueda interactuar con el estímulo. Un estímulo lingüístico plano o neutro, como el de una televisión, no produce eso, no es un estímulo de calidad a este nivel. La calidad está en que propicie una interacción.

Augusto Trombetta, 2009.