Para mí los pensamientos se han transformado en un vicio. Ultimamente me he vuelto adicto a pensar cosas, simplemente por pensarlas, sin ir a niuna parte. Agarro pensamientos y, como si tejiera una prenda, los voy uniendo por puntos lógicos y no tanto: causa-efecto, axiomáticos, posibilidades dentro de ciertos paradigamas, conceptualizaciones que se identifiquen con alguna teoría, fidelidad algún estilo. Pero también por asociasiones fonéticas y de semejanza formal (porque todo pensamiento tiene forma, al menos en mi cabecita).
También me he dado cuenta que pienso muy fuerte, y que en ocasiones me vuelvo una persona terriblemente desatenta de mi entorno. Entonces no escucho o no entiendo bien lo que otra persona me dice o quiere decirme porque ando más pendiente de lo que yo mismo me digo. Eso es poco conveniente porque, aunque me entretengo, siempre hay un desplazamiento entre mi atención sobre las cosas que hago y la acción misma. Fue así como perdí mis lentes ( creo que cuando fuimos a pescar con Angie y Leo a Zarate) o que, hasta hace un rato, no tenía idea de donde estaba mi documento de identidad ( lo que hizo que me asustara mucho por suponer que no podría viajar al Chile en vacaciones )
Pero hay ocasiones en que mis pensamientos son como una hemorragia y, literalmente, no puedo detenerla. Escucho música, toco música, pienso música, pero es como un caudal que funciona con completa independencia de mi voluntad. Ni distraerme logro porque el cambio vertiginozo de los pensamientos ofrece una distracción tal que me mantiene sumamente atento.
Mi cabeza es como un coro...pero de música contemporanea.
