
No es cierto eso de los alcances de la lengua. No es cierto lo deíctico. La lengua es un sistema cerrado: no tiene conexión con lo no verbal. Es autorreferente en todas sus fomas. "Yo" en una oración como "Yo escribo" no es más que un sujeto gramatical. A nuestra gramática no le interesan los individuos: sólo las funciones. La lengua señala "nominalmente" (“pronominalmente” la mayoría de las veces) a su referente. Las palabras ocultan las cosas. No hay relación motivada entre significado y significante, no hay nombres verdaderos. Éste puede ser Aquel dependiendo de su posición con respecto al que enuncia; Él puede ser Tú dependiendo de quien enuncia. La lengua es el ámbito de lo contextual. Explicamos las palabras con palabras. La lengua es una gran diccionario que se consulta constantemente a sí misma. Es excluyente al no admitir formas que pongan en jaque su articulación contextual: yo puedes irse muy lejos porque tú siento que está triste.

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