Veo, desde el puente, a las gentes en su marcha cansada sobre las líneas del tren. Los hombres trabajan como hormigas y a fin de mes las putas esquinean más temprano. Buenos Aires: ciudad erotizada, superficial y profunda. Con sus monumentos, sus vicios y sus dioses, consagrada al arte y la estupidez. Buenos Aires ciudad mundo: terriblemente ajetreada, recorrida por miles de rostros de miles de distintos origenes. Puerto, suburbio y callejón. Buenos Aires. No te alcanzo Buenos Aires, ni aunque me ponga de puntitas, te me escapas. Pero sin saberlo ya me paré en vos. Porque me vine con excusas formales y me encontré con un mundo que no sabía que recordaba ( como Agustina cuando chiquita): la escuelita, el barrio siempre pobre, la familia, el mate amargo y el asao.
Veo, desde el puente, un caminito. El mío, quizás. Desde Buenos Aires lanzo líneas imaginarias sobre una estructura que venía desarrollandose (solita, acá yo no tengo nada que ver ) y que ahora está un poco más sólida. Es la constante, entre tanta estructura que se cae: la música, que derrepente creció y me exige coraje y madurez. El violín habla ahora con otras voces (es más opaco) ya no se ríe con su risa nómada y soleada. ¿Será que yo tampoco me estoy riendo demasiado? Algo de tragedia tiene esta aventura. Otros tonos ando dando. Sobre todo cuando estoy desafinado y las melodías de escalas que te esperabas de una manera ganeran tonos que no te agradan, o quizás sí, por lo exótico, por lo brusco, por lo inesperado.

1 comentarios:
"Mi pequeña Amelie, tus huesos no son de cristal tu puedes con los golpes de la vida, si dejas que pase esta oportunidad entonces tu corazon se hara tan seco y fragil como mi esqueleto. Asi que ve por èl por dios." El hombre de cristal-Amelie.
No se porque me parecio oportuna la frase.
Un abraso Sotito de la Soto de mardel
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