jueves, 9 de diciembre de 2010

Buenos Aires

Veo, desde el puente, a las gentes en su marcha cansada sobre las líneas del tren. Los hombres trabajan como hormigas y a fin de mes las putas esquinean más temprano. Buenos Aires: ciudad erotizada, superficial y profunda. Con sus monumentos, sus vicios y sus dioses, consagrada al arte y la estupidez. Buenos Aires ciudad mundo: terriblemente ajetreada, recorrida por miles de rostros de miles de distintos origenes. Puerto, suburbio y callejón. Buenos Aires. No te alcanzo Buenos Aires, ni aunque me ponga de puntitas, te me escapas. Pero sin saberlo ya me paré en vos. Porque me vine con excusas formales y me encontré con un mundo que no sabía que recordaba ( como Agustina cuando chiquita): la escuelita, el barrio siempre pobre, la familia, el mate amargo y el asao.
Veo, desde el puente, un caminito. El mío, quizás. Desde Buenos Aires lanzo líneas imaginarias sobre una estructura que venía desarrollandose (solita, acá yo no tengo nada que ver ) y que ahora está un poco más sólida. Es la constante, entre tanta estructura que se cae: la música, que derrepente creció y me exige coraje y madurez. El violín habla ahora con otras voces (es más opaco) ya no se ríe con su risa nómada y soleada. ¿Será que yo tampoco me estoy riendo demasiado? Algo de tragedia tiene esta aventura. Otros tonos ando dando. Sobre todo cuando estoy desafinado y las melodías de escalas que te esperabas de una manera ganeran tonos que no te agradan, o quizás sí, por lo exótico, por lo brusco, por lo inesperado.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

"Mi pequeña Amelie, tus huesos no son de cristal tu puedes con los golpes de la vida, si dejas que pase esta oportunidad entonces tu corazon se hara tan seco y fragil como mi esqueleto. Asi que ve por èl por dios." El hombre de cristal-Amelie.
No se porque me parecio oportuna la frase.
Un abraso Sotito de la Soto de mardel

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