No sé cuando se fue la luz. Los viejos dicen que antes uno apretaba un botón y ya estaba. También dicen que antes amanecía... ¿te imaginas ver el sol? Dicen que costó muchos acostumbrarnos a la Noche, y que nos valió unos cuantos porrazos.
Tomo el violín y salgo de casa. Afuera toco algunas melodías, pero apenas puedo mover los dedos: el frío es insoportable. A lo lejos distingo algunos fuegos, en la colina. Me pregunto quién vive allí, nunca conocí a los vecinos.
Mamá pone la pava para el mate y me llama. Yo le digo que entro altiro. Siento ruido, alguien viene. Son dos niños que se acercan corriendo. Sólo a los niños se les ocurre correr en la oscuridad. Yo les digo que tengan cuidado. Al llegar donde estoy uno me habla agitado “ ¡Vienen los barcos , vienen los barcos! Esta vez han dicho que tomaran tripulantes para zarpar mañana. ¿Porqué no vienes Digory? Podrías presentarte como músico. En los barcos hacen grandes fiestas y necesitan gente que sepa tocar instrumentos. ¿Te imaginas ver el sol?¡Nosotros nos vamos de esta maldita Isla!
Se alejan corriendo y yo me quedo pensativo... pero no, hemos escuchado tantas cosas en estos años.
Mamá me apura desde adentro. “¡Ya voy!”, le grito, pero me quedo afuera un rato más, tocando el violín. Abajo: la ciudad destruida. Qué frío que hace en la Isla.

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