domingo, 4 de julio de 2010

Buenos Aires, Hoy



Qué linda se torna a ratos la vida con este montón de gente que se antoja mi familia. La palmadita en la espalda, el mate. Los partidos. La cena compartida. Cómo te fue en el parcial y mañana viajo a Ushuaia. Dale te ayudo con la maleta. Uno crece sin darse cuenta. Sin quererlo te llenas de humanidad. Y esa chica que se desvive por mí ( ¿qué hacés Cris?¿vamos a andar en bici a los bosques?) y que me enseña a estar siempre alegre. La música y, en las madrugadas, la literatura.
De repente algún borracho que sube las escaleras muerto de la risa, y otro que aparece medio en la luna, hablándote de Fito Paez.
Dios mío el tiempo pasa volando... Dios mío, hace tanto que no hablo contigo. Es que me entregas tanto... me entregaste estar sólo. Hace ya más de un año que estoy en Buenos Aires.
Le agarré cariño a la luz tenue del cuarto, y al escritorio siempre muy desordenado. A las canciones de Radiohead en el autobus, al horno y las milanesas en la tarde. A las historias del Perú viejo en la cocina, o caminando por Corrientes, luego de ver algún conjunto en el teatro San Martín.
Nestor Marconni, el Uruguay, el Equipaje de Juan Quintero, las dudas y reflexiones, Henry Thoreau, el viento que te hiela hasta el alma, las comunidades en sociología, el hambre, Marx, San telmo, el café de Congreso, Glew con su calor familiar, las clases de francés, las rondas solidarias los miércoles en la noche.
Todos los días me construyo, y todos los días soy más grande porque cada vez tengo más materiales... Más ladrillos, más cal y más piedras... llevo el cariño por todos lados.

2 comentarios:

diario de acuatro dijo...

El día de hoy tus palabras calan profundo en aquello que llamo alma...Te acompañan nuestros recuerdos?
Réne

Anónimo dijo...

me remontaste a mi buenos aires gracias por tu siempre objetiva mirada..aunq no menos sentida

Publicar un comentario